OMV, MVNO en inglés, u Operador Móvil Virtual son otra más de esas siglas que invaden el mundo actual. Se refieren a una empresa que te vende móviles sin tener ni una sola antena en los tejados. No porque hagan magia, sino porque alquilan parte de la red a alguno de los 4 operadores que han pagado la licencia (Movistar, Vodafone, Orange y Yoigo). En cuanto al alcance técnico hay distintos tipos de OMV, desde chiringuitos que sólo se dedican a vender terminales y gestionar las líneas, y contratan todo lo demás a alguno de los cuatro antes mencionados, hasta los que disponen de sus propias centrales de conmutación, interconexiones con los operadores con licencia y e incluso su red de transmisión a nivel nacional.
Al final, tanto dinero invertido y tantas miles de personas estrujando su coco para que un año y medio después del lanzamiento de Carrefour, el primer OMV, apenas sumen el 1,5% del mercado entre los antes mencionados, junto con Simyo, Bankinter, ONO, Lebara, Corte Inglés, Sweno, y así hasta más de veinte marcas.
Sigo convencido de que falta un pequeño cambio en la mentalidad de la gente, un pequeño giro o toque de atención para que el usuario se dé cuenta de que es él quien tiene el poder. Yo compro, yo decido. Esto tan obvio no lo estamos aplicando en la práctica como deberíamos. ¿Acaso no estamos hartos de que nos maltraten los operadores de telefonía? ¿Quién no se ha quejado nunca de lo caro que es o de los lamentables servicios de atención al cliente? Al igual que sucedió con la conexión a internet, una de las ventajas de la liberalización de las telecomunicaciones es el gran numero de competidores que estan surgiendo.
Hay otros factores que dificultan la llegada masiva de los OMVs, como la tradición de cobrarnos durante más tiempo y más caros los terminales (lo llaman subvencionar), o el escaso éxito en promocionarnos teléfonos que funcionen con dos SIMs a la vez. Existen en el mercado teléfonos preciosos, algunos de grandes fabricantes y otros de venta exclusiva por internet, por eso cuesta entender como aún no sacan (por ejemplo los OMV mismo) teléfonos dual sim para arañar rápidamente mercado, al fin y al cabo, nos harían un favor a los consumidores, ya que nos permetría tener el mismo teléfono con la SIM personal y la del trabajo (con la posibilidad de apagar uno de los dos cuando interese). O los extranjeros, inmigrantes o turistas seguro que agradecerían una tarjetita low-cost para llamadas internacionales y otra para uso habitual.
En fin, esperamos ansiosos el desembarco masivo de los OMVs, a ver si algunos consiguen conquistar su quesito en el mercado y con mayor competencia mejoran un poco el servicio actual.